viernes, 16 de diciembre de 2011

Eligiendo la peor verdura para el niño y la niña

Hablamos mucho, cuando nos reunimos los docentes, sobre las actitudes agresivas de nuestros alumnos. Hablamos de las múltiples causas, pero nunca hablamos de nuestras propias responsabilidades como adultos y educadores. Obviamente el problema es complejo y con incontables variables, pero tenemos todos alguna cuota de responsabilidad.
Pretendo centrar mis ideas en la relación Docente-Alumno y en el interjuego de actitudes agresivas de unos y otros. Las actitudes de nuestros alumnos han disimulado nuestras propias agresiones cotidianas y ellos, salvo algunas excepciones, las asumen naturalmente, como parte de su educación. 
En los análisis que aquí comienzo, no quiero perder de vista la relación de los padres con sus hijos y con los docentes. De todas maneras serán visiones parciales, la totalidad la podremos conformar entre todos

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